
Nacieron en el lugar incorrecto.
Pudieron haberlos unido los sueños, pero lo único que tuvieron en común fue la frustración y el desencuentro.
Él buscaba una ilusión, ella ya había perdido todas las esperanzas.
Los deseos de uno eran el hartazgo del otro.
Ella estaba sola, él se sentía solo.
Demasiado vacío, silencio y oscuridad la obligaron a escapar de un horizonte más que incierto.
Él, por su lado, cansado del delirio, los excesos y el amor regalado, huyó de un futuro demasiado cercano.
Podrían haberse encontrado y torcer sus destinos juntos o, tal vez, verse e ignorarse por completo, pero no, lo cierto es que jamás se cruzaron siquiera.
Ella acabó en el fondo del mar, al cuerpo de él aún no lo han hallado.
ANAK
