
Su nombre, aunque demasiado repetido, la abstraía del universo con solo escucharlo. Vivía en un mundo de fantasía, pero su burbuja no era más que eso, un escondite frágil que se rompia al tocarlo. Él nunca creyó en cuentos de hadas ni en zapatos de cristal, y a la princesa de su historia nunca la vio como tal.
Ella de a poco abandonó su sueño, sabiendo que no se haría realidad. Él rara vez soñaba, cansado de tanto despertar.
A pesar de cruzarse, sus mundos eran completamente diferentes. La magia no se lleva bien con la racionalidad.
Luego de intentarlo por muchísimo tiempo, ella lo consiguió: logró volver su corazón tan frío que jamás conoció el verdadero amor. Él, arrepentido y cansado de la soledad, quiso probar lo que era ser humano y hacer latir un corazón. Pero al encontrarlo era tan distante y oscuro que se decepcionó.
A veces la fantasía puede ser más peligrosa que la realidad.
Idealizar es el camino mas corto hacia la decepcion.
ANAK
A veces la fantasía puede ser más peligrosa que la realidad.
Idealizar es el camino mas corto hacia la decepcion.
ANAK
